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Las segundas partes nunca fueron buenas…del todo

Octava sesión de preliminares que ha pasado con más retraso, expectación y entusiasmo que otra cosa.

Abre el día un coro, como no podía ser diferente. Se trata del coro “Los luchadores”, de Kiko Zamora.

Coro muy luchador, como su nombre indica, desde que inicia su presentación a ritmo de un rezo donde suena con fuerza el tambor de guerra, hasta el final del popurrí.

Los tangos (lucha de Cádiz y lucha de la gente en la vida diaria) llevan toques musicales inusuales hasta ahora en esta modalidad, saliéndose un poco de los márgenes prefijados.

Cuplés flojos rematados con un estribillo muy al tipo.

Cabe destacar el uso del pito de caña en un coro, no siendo muy usual su uso pero que Kiko Zamora ha incorporado con mucho acierto.

El popurrí ha sido una amalgama de músicas conocidas en el mundo del carnaval, apoyadas con letras dedicadas a los sellos de Cádiz: Los carnavales (bajo la batuta de la música del mítico pasodoble de Manolín Gálvez), flamenco de Cádiz y Semana Santa (a paso de horquilla con los ritmos de “Los Piratas” de Antonio Martín); rematando la pieza con la reivindicación de la lucha gaditana a través de Araka la Kana.

A continuación uno de las comparsas más esperadas por el aficionado,“El Creador”.

¿Qué os voy a decir al respecto?.  Cero estridencias, 100% alegría pero de la real. Alegría de la niñez.

Presentación que podemos desgranar en dos partes: una que con la luz apagada, nos habla de un dios creador que no entenderemos, para a continuación hacerse la luz y dar paso a ese mundo imaginario de Tino. Ese espacio inventado donde da vida a un sátiro con una personalidad infantil que lleva la risa por bandera.

Dos pasodobles llenos de sensibilidad (a los seguidores y a su madre), destacando el segundo por ser una vuelta maravillosa para decir te quiero.

No pierde fuerza tras dos cuplés normalitos (mejor el segundo que el primero) al Real Madrid y Kike el largo, y al creador de la hostia a Rajoy. El estribillo, como no, a su niña bonita que no es otra que Cádiz.

La última pieza, el popurrí, es una alusión a su forma de crear un mundo de fantasía para luego con una cuarteta sencilla te describe la creación de Adán y Eva; todo montado con esas palabras que salen de su pluma (en el que se ve descolocado un rap no por lo que dice sino por ser un rap)

Hoy Tino ha creado un mundo de fantasía, ha creado a sus habitantes y con esta obra ha creado seguidores de su religión…, de su creador.

Tiene la difícil misión de seguir con la sesión, una chirigota que viene de Los Molares (pueblo entre Utrera y El Coronil, en la provincia de Sevilla): “La familia Vargasaki”

Nuevo grupo que se presenta en el Falla al que se le nota la falta de tablas, con un tipo raro (chino aflamencado o un japo-gitano), poco al uso, no por original sino por raro.

Dos pasodobles bien cantados (al tipo y Cádiz) y dos cuplés sin gracia aunque con un estribillo simpático que la gente ha seguido a ritmo de palmas.

La actuación termina con un popurrí falto de gracia, afinación y unión del grupo en las voces.

Una actuación digna que les servirá para coger tablas.
PD: no son de telonazo pero a la china del medio le podrían haber puesto un telón en el vestido.

Para cerrar la primera parte, “La Guayabera”.

Juan Carlos nos trae Cuba o nos transporta a ella, a  ritmo de trompeta y contrabajo, en una presentación muy colorida tanto para la vista como para el oído.

Los pasodobles se caracterizan por músicas sensibles, pausadas y sin estridencias (lo que se agradece) dedicados a su duda de sacar la comparsa este año, y a la añoranza de la chirigota como estandarte del 3×4 gaditano.

Cuplés graciosos (otra de las cosas que hay que agradecerles porque no es lo normal en sus comparsas) dedicados a la Teo y a la rima directa para terminar “acordándose” del patronato. Ambos terminan con el mismo estribillo. Bonito donde une Cádiz y la Habana.

El popurrí, como era obvio deducir, son los ritmos de los diferentes garitos habaneros que quién ha visitado la capital de la República habrá identificado con facilidad. El autor ha conseguido transportar al oyente, a aquellos lugares sin dejar de lado el carnaval, aunque los parones entre las diferentes cuartetas te traen de golpe hasta las butacas del Gran Teatro Falla, las de tu casa o donde estés.

La última cuarteta es enérgica y muy melódica. Parte de esa energía podría haberse usado en el resto del popurrí.

En general una gran obra con un popurrí más lleno de poesía que de contenido.

Tras el merecido descanso, empezamos con el segundo coro de la sesión, “Vámonos pal mentidero” de Longobardo.

No es a un barrio gaditano sino al lugar más idóneo para esa palabra: un parlamento.

La presentación es una descripción directa al tipo, sin más contenido a desarrollar: “Se van pal mentidero”.

Monta un tango clásico y corto de duración lo que obliga a su autor a tratar los temas de forma más directa. El primero dedicado al tipo, con una crítica muy clara a los mentirosos que ocupan los escaños. El segundo es al aficionado.

Los cuplés con parones en medio (aspecto inusual en los coros) van dedicados al topicazo del gaditano flojo y a la gastronomía (terminando con el tortazo a Rajoy).

El estribillo es digno para ser coreado.

Para terminar cantan un popurrí con varios fallos claros, a pesar de los cuales parece que han animado a cierto sector del teatro.

Una actuación buena para estos “mentirosos”… o no.

Turno para la chirigota “Los Juan Lennon”

En general, chirigota muy floja con pasodobles (primero al museo y segundo a las estrellitas del Falla) en la misma tónica y cuplés sin gracia (a los tatuajes y a un control policial) ni en el estribillo.

Para rematar, un popurrí donde nadie del respetable se ha reído. Eso dice mucho más que todo lo que se escriba.

Thank you and goodbye, Juanillos.

Nueva comparsa de la noche, la última, de  Luís Ripoll, “Las opiniones de un payaso”.

Nos trae una presentación sin florituras innecesarias, ni en voces ni desarrollo. Son payasos que nos dicen a la cara: “Escucha las opiniones de este payaso que canta”.

Los pasodobles no decepcionan, dejando el sello dulce del autor. Uno al pasodoble gaditano en sí, aunque con más intención que efecto en su letra; y el segundo es una crítica al país y la pasividad de la sociedad. Éste ha presentado más empuje.

Los cuplés están faltos de gracia pero no de crítica, acompañados de un estribillo repetitivo aunque claro con ese “no cabe tanto payaso”.

Para terminar la actuación, presentan un popurrí con una música bonita pero que por la falta de voces y por la hora y forma en la que le ha tocado actuar, no se luce como debiera.

Una comparsa más que digna de Luís Ripoll pero falta de voces y en algunos puntos, desafinada, lo que le quita la fuerza, aunque no el aplauso de los pocos aficionados que siguen en el teatro.

Luís, el año que viene, más y mejor, seguro.

Para cerrar este día de contrastes, una chirigota de San Fernando: “Esto es Hollywood”.

Sin entrar en detalles, es una chirigota que casi hace un papel digno, sin afinación, ni grandes voces (ni pequeñas).

El año que viene  seguro que vienen más preparados, o eso esperamos.

compilación

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