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Lo llaman amor, obsesión, calentón… Y solo es afición

El pasado sábado se estrenaba en Cádiz la antología de Tino Tovar, y allí que me fui para disfrutarla. ¡Y vaya si lo hice! Vellitos de punta, purpurina en el lagrimal y papelillos revoloteando en el estómago… Tipos que te trasladaban a distintas etapas de tu vida, a recuerdos con sabor. Voces que enamoran, música que pellizca y letras… es Tino, no son letras, es poesía…

Montaje Comparsistas

No es mi papel ser partidista. Ni Tinista, ni Juancarlista, ni Martinista, ni ista, ni ista ni ista… Pero perdonadme si enloquezco con cada copla. Si suspiro en cada nota y sin ensalzo a cada agrupación de pro que vea en directo.

Eso es de chaqueteras”, dirán algunos. “Una meona del carnaval en toda regla”, prodigarán otros. Pues siento decepcionarles: soy mujer, joven y amante del carnaval. Sin etiquetas, sin obsesiones y sin querer tirarme al cuello de cada comparsista que oigo cantar.

Odio como desde hace ya bastantes años para acá, las que cumplimos un cierto perfil (Perfil muy amplio por otra parte, casi imposible de no ser atrapada en él) Somos catalogadas como “meonas del carnaval”. Toda chica joven, de entre 15 y 45 años que suspire con una copla y le pida una foto a un carnavalero, se muere por sus huesos. Esa es la definición. Aún no viene en la RAE y no entiendo por qué, con lo manío que está el término.

Pues déjenme que hoy rompa una lanza a favor de todas aquellas mujeres que como yo, seguimos año tras año a las agrupaciones, nos emocionamos con sus coplas y suspiramos con sus melodías, pero no nos derretimos por la carita de quien nos canta.

Y alguno dirá: “Pero es que haberlas haylas” que dirían los gallegos. Pues claro, hay de todo, y la mayoría hemos tenido 15 años y hemos suspirado por algún “Catalán”. Pero ya está, 15 años. La adolescencia, como cualquier otra enfermedad rutinaria pasa y queda en el olvido. Y si alguna se estancó allí, lo siento ¡El resto no tenemos la culpa!

Porque es verdad que hemos entrado en la absurda costumbre, en la que tener una foto con fulanito o un video de menganito cantando, está por encima de simplemente escuchar y disfrutar. Que si nos parásemos solo un segundo a pensar, veríamos la incongruencia del luchar por un video de los que tienes miles en internet cada día, pero que escuchar en directo es mucho más inaccesible y mágico. Y lo dejamos pasar. Nos quedamos con la piedra pudiendo tener el diamante. Pero es una estupidez unisex. No es territorio infranqueable de la mujer. Y aún así, seguimos cayendo en el error de etiquetar a las féminas, mientras que en los hombres solo es afición.

Así que, desde este, mi humilde rincón, concluiré diciendo que como aficionada “jartible”, seguiré acudiendo a cada actuación que se me presente, gritando a cada agrupación que me emocione y hablando con cada componente que tenga oportunidad. Y al terminar, como tantas otras, volveré a mi casa tarareando una canción y rememorando “lo mejón de lo mejón”.

Por cierto, la antología de Tino, puro amor a sus letras, cosquilleo en el estómago por su música y admiración por los componentes de una agrupación, que se deja la piel en cada actuación para disfrute de los presentes. Recomendable 200%.

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